jueves, 16 de mayo de 2013

Lacélula y la SGE21


Dar los primeros pasos en Responsabilidad Social Corporativa no es difícil pero sumergirse en ella y activar sus múltiples ámbitos y facetas de una vez sí lo es. La experiencia nos ha llevado a concluir que para algunas organizaciones que desean dar un gran salto en RSC es interesante contar con el marco de una certificación. El distintivo es un grado y acogerse a un itinerario de gestión estandarizado ofrece certidumbre para gestores que no pueden centrarse en la RSC completamente y optar por procesos muy personalizados.

Este es el motivo que nos ha llevado a incluir entre nuestros servicios la implementación de la  SGE21, el sistema de gestión ética y socialmente responsable de Forética. Consideramos que la norma promovida por esta institución ofrece pautas claras y un ámbito de actuación serio y ambicioso que podemos implementar con confianza en las empresas que colaboran con nosotros. Además, deja espacio para realizar los ajustes necesarios para que la empresa no tenga que renunciar a una RSC propia, con perfil estratégico, capaz de crear valor.

Por último, su contenido y alcance es accesible y público en www.sge21.foretica.es, y cuenta con el aval de una plataforma que vigila su utilidad para las empresas.

Para saber más os invitamos a poneros en contacto con nosotras a través de los mails y teléfonos que facilitamos en www.lacelula.es/contacto/




martes, 15 de enero de 2013

Innovación, sostenibilidad y RSC



Es difícil detenerse a analizar las miles de propuestas metodológicas que surgen en torno a la RSC y la gestión de la sostenibilidad en la empresa. Muchas requieren de tiempo y de importantes esfuerzos para entender su alcance real. Tampoco hay que olvidar que muchas veces hacer planteamientos complejos es una forma fácil para aparentar conocimiento experto cuando, en general, sólo aquellos que saben mucho sobre una materia pueden proponer modelos concretos y fáciles de entender. Hay que elegir cuidadosamente en qué invertir el tiempo.

Recomendamos hacerlo en la última publicación de la Network for Business Sustainability(NBS). La NBS es una organización canadiense sin ánimo de lucro fundada en 2005. Su objetivo es generar recursos sobre asuntos relacionados con la sostenibilidad para transformar las prácticas de gestión e investigación.

En esta meta se enmarca Innovating for Sustainability: A Guide for Executives. Desde Lacélula consideramos que es una lectura altamente recomendable para gestores de Responsabilidad Social Corporativa. La innovación es un vector esencial para la gestión de la RSC y su alineamiento con el negocio. En la convergencia entre ambas se encuentra la posibilidad de la sostenibilidad en el marco empresarial y, seguramente, los mejores argumentos para una venta interna de la RSC como herramienta estratégica.

Este documento permite identificar cuál es el estado de avance de la innovación dirigida a la sostenibilidad en nuestra organización, ya que el documento define tres estados de progreso: Operational Optimization, Organizational Transformation y Systems Building. Nos ha sorprendido la claridad y el acierto en la definición de la evolución de las empresas en esta materia. Nuestra experiencia corrobora el trabajo realizado por NBS  y dibuja claramente cuál es la organización del futuro, aquella situada en la fase Systems Building.

Si su organización no se encuentra allí en este documento encontrará algunas claves para trabajar en ello. 

jueves, 20 de diciembre de 2012

Adiós 2012


En unos días acabará 2012, un año de intenso trabajo y reflexión en Lacélula que nos ha dejado muchos proyectos y algunas ideas seductoras que pueden llevarnos hacia nuevos y apasionantes proyectos… Os iremos contando.

Por lo pronto, publicamos en este blog nuestro plan de Responsabilidad Social Corporativa para 2013 y el código de conducta que hemos creado con la voluntad de ser una organización cada vez mejor. Así que para el año que empieza mantenemos el tono, queremos hacer más, queremos avanzar.

Nos proponemos resistir de forma beligerante al bajón que nos acecha a todos tras cada telediario, en los informes de la OCDE o al final de la negociación de Doha. Basta de optimismo vacío o nihilismo suicida. Movimiento. Acción. Si nos enfocamos en ello la crisis sólo va a conseguir que veamos los cambios mucho antes.

A todos los que nos miráis y seguís de vez en cuando, o a los que nos acabáis de conocer, invitaros a tener unas fiestas paradójicamente felices, una actitud constructiva y resiliente, y una voluntad empática y solidaria. ¡Que 2013 nos encuentre armados de valor!

miércoles, 31 de octubre de 2012

Observar versus Participar

No es sencillo compartir con los demás en qué consiste la consultoría de RSC y sostenibilidad hoy en día. Hacemos muchas cosas, muy diferentes y la mayor parte más creativas de lo que se suele esperar en otros servicios de apoyo y asesoramiento a empresas. Y es que Lacélula se dedica a impulsar un cambio cultural  y crear una nueva forma de actuar en las organizaciones con las que colabora. Esto supone alterar la visión de todo un colectivo acerca de lo que es más importante, de lo que les va a permitir avanzar como organización en el futuro.

La competitividad hoy pasa por la adaptación a entornos muy cambiantes, acelerados, poliédricos y, en ese sentido, es necesario desarrollar nuevas capacidades dentro de las empresas:

  • MEJORAR EL ANÁLISIS. El entorno social y ambiental de nuestra organización cuenta.
  • NO DAR PUNTADA SIN HILO.  No basta con la buena voluntad. Actuar bien, actuar mejor pasa por el pensamiento estratégico.
  • DECIDIR A TRES BANDAS. Casi cualquier paso tiene un impacto social y ambiental. Operar de forma sostenible es no olvidarlo nunca.
  • HABLAR, ESCUCHAR, RESPONDER. Contar lo que hace la empresa importa, escuchar lo que dicen de la empresa importa, actuar en consecuencia es diferencial.
Es decir las organizaciones del siglo XXI deben pasar de observar lo que ocurre a tomar parte en el contexto social y ambiental que las acoge.  


viernes, 19 de octubre de 2012

Lacélula en Forética


Pueden parecer malos tiempos para dedicar recursos a la innovación, la sostenibilidad o a las estrategias y proyectos de Responsabilidad Social Corporativa. Sin embargo, en esta coyuntura es esencial buscar nuevas perspectivas de trabajo que abran caminos a la eficiencia, la diferenciación y la adaptación de las organizaciones. Nunca el inmovilismo ha sido tan arriesgado.

Desde Lacélula creemos que la competitividad en el medio y largo plazo se puede alcanzar mediante diferentes estrategias y la RSC es una de ellas. No vemos posible una progresión positiva si el tejido empresarial, institucional y social no asume el reto del desarrollo sostenible.

Esta convicción nos ha llevado a colaborar con una de las plataformas más consolidadas en la promoción de la RSC en España, Forética. Creada en 1999 su misión es fomentar la cultura de la Gestión Ética y la Responsabilidad Social en las organizaciones. Una meta que consideramos aún más relevante en el contexto económico y social que estamos viviendo. Por ello, desde este mes somos socios de Forética con el propósito de contribuir a este objetivo.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Renovando nuestro apoyo al reporting

Hace unos días y por segundo año consecutivo, confirmamos nuestra adhesión a Global Reporting Initiative (GRI) como Organizational Stakeholder. Esto nos mantiene como miembros de la red de organizaciones que apoyan a la mayor iniciativa existente para la creación de Informes de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y Sostenibilidad.

 Han pasado ya unos cuantos años desde que hicimos nuestros primeros trabajos profesionales en el campo de la RSC y, suponemos que como le habrá pasado a muchos otros, nuestros primeros encargos pasaron por crear estos documentos.

 Los formatos y exigencias han evolucionado de forma significativa. Hay más empresas publicando, aunque no pocas hayan abandonado estos esfuerzos como producto de la crisis. En conjunto vemos mejores informes, aunque se sigue echando de menos más contenido material, contenido que sirva para acercar más a las compañías a sus grupos de interés.

 En cualquier caso, la creación de estos documentos sigue siendo una herramienta capital en el avance hacia una economía más competitiva en términos económicos, sociales y ambientales. Así que renovamos con convicción nuestro apoyo a GRI y esperamos que estos nuevos esfuerzos nos ayuden a crear y difundir más y mejores informes en un año que viene cargado de grandes novedades, con la publicación de la versión G4 como la más relevante.

lunes, 2 de julio de 2012

El V Máster de RSE de la UAH llega a su fin



Después del tribunal con el grupo que trabajó con la empresa Supracafé
Ya se nos ha echado encima el verano y con él ha llegado el fin de la quinta edición del Máster de Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad de Alcalá. Como contamos meses atrás hemos sido los tutores del Programa Fin de Máster y como tales desde diciembre de 2011 hemos acompañado a los alumnos en la elaboración de un Plan Director de RSC para un total de cinco empresas que han colaborado con el Programa.

El viernes pasado tuvo lugar el acto de clausura del Máster y días antes el tribunal ante el que los alumnos debieron defender sus proyectos. Estuvimos presentes en estos actos y nos enorgullece comentar aquí el nivel de los trabajos realizado y la calidad profesional de los alumnos egresados.

Tras la ceremonia de clausura del V Máster de RSE de la UAH
Han sido meses de mucho trabajo para todos y siempre es una alegría llegar al final de un proyecto con la impresión de que las cosas han salido bien.  Este es el caso, así que queremos enviar nuestro agradecimiento a la Cátedra de RSC de la Universidad Alcalá de Henares, a los alumnos y a las empresas que han colaborado en el Programa Fin de Máster: INSA, Gráficas Palermo, CEHAT, Supracafé y GMP.

¡También deseamos mucha suerte a todos los alumnos en su nuevo camino como profesionales de la RSC!  

viernes, 29 de junio de 2012

De nuevo con los emprendedores sociales



Retomamos nuestra colaboración con una iniciativa que nos encanta: Momentum Project.

BBVA y ESADE lanzaron este proyecto el año pasado para promover el emprendimiento social en España. Momentum Project actúa en dos direcciones. Por una parte, selecciona cada año  a diez emprendimientos sociales que necesitan apoyo y financiación para crecer. Por otra, fomenta la creación de un  ecosistema de apoyo al emprendedor social, hilando una red de apoyo, reflexión y networking que alimente la cultura del emprendimiento social en España.

                        
Así es como el año pasado pudimos conocer a Moltacte, Teixidors, La Tavella, DAU, Gran Vallés, Lamastelle, Sostre Civic, Naturix, Roba Amiga y Catering Solidario, y contar su  historia.

Estamos deseando conocer a los emprendedores de esta edición. Seguro que su experiencia nos inspira tanto como la de los proyectos del año pasado. Os animamos a conocer sus historias en el blog del proyecto. 

viernes, 9 de marzo de 2012

Los ecosistemas, sus servicios y qué tiene que ver esto con las empresas

El lenguaje de la sostenibilidad evoluciona rápido y nuevos conceptos se suman constantemente, la mayor parte migran del ámbito científico a otras disciplinas que necesitan definir qué hace la naturaleza por nosotros.

[Aclaración: sostenibilidad no es sólo protección del medio ambiente, eso vaya por delante una vez más, pero sí lo sostenible es irremediablemente considerado con el medio ambiente].

Esto explica por qué se habla últimamente con creciente insistencia de los servicios que nos prestan los ecosistemas. A nosotros nos resulta chocante la concepción de que la naturaleza nos presta servicios pero lo cierto es que se trata de una forma inteligente de intentar reconciliar economía y medio ambiente. Valgan las palabras para unir lo que desastrosamente el hombre separó.

Aclaremos, por tanto, a qué se refieren estos servicios. Los ecosistemas nos prestan servicios de valor incalculable como el agua dulce, la madera, la regulación del clima, la protección de riesgos naturales, el control de la erosión y las actividades recreativas. Para mantenerlos es fundamental la preservación de la biodiversidad. La pérdida de variedad de organismos vivos perjudica a los ecosistemas, degradándolos e incluso provocando su colapso. 

Hayedo de Ordesa
Según informa WWF los ecosistemas forestales ocupan en la actualidad unos 3.866 millones de hectáreas, casi una tercera parte de las tierras emergidas del planeta, lo que equivale a la mitad de la superficie que ocupaban hace unos 8.000 años. Se pierde el equivalente a 40.000 campos de fútbol al día de superficie de bosques.

Esta realidad no ha sido todavía asumida ni en las cuentas estatales ni en aquellas particulares de las empresas, por tanto, tampoco trasciende de forma suficiente en las decisiones de gobierno ni en la gestión empresarial. Así al menos lo valoran voces que provienen del propio mundo empresarial como es el Aldersgate Group (AG), una alianza de líderes empresariales, sociales y políticos que realizan actividades para promover una economía sostenible en el Reino Unido.

De ellos nos gusta su perspectiva en el análisis y la concreción de sus propuestas en aquellos asuntos que deciden tratar. Así, recomendamos su publicación "Pricing the Priceless: The business casefor action on biodiversity" publicada en noviembre. El documento es el punto de partida para un proyecto que pretende concienciar al Gobierno británico y a las empresas del Reino Unido sobre la urgencia de corregir una contabilidad que concibe como ganancia la destrucción de activos naturales que potencialmente pueden generar beneficios perpetuos si son protegidos.
AG intenta poner en evidencia que cualquier actividad empresarial depende de alguna manera de los ecosistemas y de sus servicios y que, por tanto, el futuro de las economías pasa por la protección de estas unidades funcionales de vida natural.

Los desiertos, arrecifes de coral, humedales, bosques lluviosos, praderas, parques urbanos o tierras de cultivo son ejemplos de ecosistemas y en el conjunto del planeta no se puede decir que su estado sea bueno. Actualmente, la mayor parte de los hábitats naturales muestran signos graves de degradación, el tamaño de poblaciones de flora y fauna salvajes está disminuyendo, y el suelo, el aire y el agua están cada vez más contaminados, tal como revela el estudio de la Comisión Europea “The Economics of Ecosystem and Biodiversity” (TEEB) o la iniciativa  “The Millennium EcosystemAssesment” promovida por Naciones Unidas.

El Aldersgate Group aporta cinco recomendaciones para cambiar esta tendencia desastrosa, cuatro de ellas se dirigen al Gobierno británico, una a las empresas. Esta última es la que dejamos aquí para la reflexión.

“Las empresas debieran asumir el liderazgo en esta materia y calcular su impacto sobre la biodiversidad y los servicios que ofrecen los ecosistemas, así como su dependencia de ellos, e incorporar a la gestión medidas que garanticen un uso sostenible de los recursos naturales.”

Para saber más:
La Fundación Entorno-BCSD España, con la colaboración de Fundación Biodiversidad, ha desarrollado la versión en español de esta publicación, realizada por el World Business Council for Sustainable Development.2011




martes, 7 de febrero de 2012

Viajes circulares

“Birmingham Big Wheel”. Photo by elle brown. 


Acercarse a las cifras del proyecto conocido como Eurovegas o el “macrocasino” es sinónimo de sufrir un mareo instantáneo. En nuestro caso, tras el mareo viene el desconcierto y, luego, la indignación.

Pero situémonos. El proyecto del que os hablamos seguro que ya os suena a muchos de vosotros. Se trata del plan que el multimillonario estadounidense y magnate de la industria del juego Sheldon Adelson quiere desarrollar en España y, concretamente, parece que en Madrid.

Su intención es la de crear un macrocomplejo que congregue hoteles, casinos, campos de golf, estadios y otras infraestructuras pensadas para el ocio en nuestro país, invirtiendo para ello 16.900 millones de euros, que generarían, según los estudios de impacto previos desarrollados, alrededor de 260.000 empleos. En Madrid, esto supone acabar de un plumazo con aproximadamente la mitad del paro de la región.

Sin embargo, para que Adelson se decida a hacer esta inversión en Madrid, antes exige una serie de condiciones que, llegado el caso, podrían implicar incluso cambios legislativos. Sirvan como ejemplos la exigencia de relajar las condiciones laborales para contratar –modificando incluso el Estatuto de los Trabajadores-, o que se le cedan de forma gratuita 5,8 millones de metros cuadrados de terreno -algo que prohíbe la ley-. Por no hablar de la propuesta de Adelson para que sus inversiones y ganancias queden en buena medida libres de impuestos. Cambios que, aunque sorprendentes a primera vista, algunos de los poderes públicos implicados (Comunidad de Madrid, Gobierno, ayuntamientos) parecen estar dispuestos a tener en cuenta sin demasiado escrúpulo. Lo cual es más chocante aún.

Si se quiere profundizar más en lo peculiar de este proyecto siempre puede acudirse a la prensa diaria, que lleva abordando desde hace meses este asunto. Pero, más allá de las cifras y otras singularidades del caso, lo que nos asombra es la naturalidad con que se ha asumido que se trata de un proyecto positivo dado el contexto en que nos encontramos. ¿Pero este es el tipo de empleo que debemos generar? ¿Estamos dispuestos a llevar a este punto la pérdida de derechos laborales y protecciones jurídicas que tanto nos ha costado conquistar? ¿Volveremos a hipotecar el futuro con decisiones económicas que comprometen el bienestar de los que están por venir? ¿No existen otras soluciones para salir de la crisis? ¿Esta es la única economía que estamos dispuestos a impulsar?

Buena parte de la culpa de que estemos en la situación actual la tiene nuestra manera analizar los asuntos que tienen impacto en el futuro. A menudo centramos nuestra visión en el corto plazo. Pretendemos salir del agujero agarrándonos a lo primero que aporte algo de luz, decidiendo rápido (que no bien), siendo resolutivos… y pasamos por alto el hecho de que soluciones como esta son -desde el punto de vista económico pero también social, laboral, ambiental, etc.- pan para hoy y hambre para mañana. ¿Por qué parece tan difícil en este país invertir sin un retorno inmediato, prever y diseñar escenarios mejores, apostar por transformaciones de mayor calado pero con mayor beneficio colectivo? La crisis ha dejado patentes nuestros límites en este sentido y el estimulo irreflexivo que provoca iniciativas como las del Sr. Adelson nos enfrentan a ellos. Este proyecto es paradigmático de un modelo de desarrollo indeseable y seguir su senda nos condena al eterno retorno, a un viaje que nos lleva al punto de partida.

Ojalá la propuesta termine por no salir adelante y nos quedemos en la indignación pero no en la decepción.


Para saber más sobre el proyecto Eurovegas:

Reportaje “Las claves del Las Vegas madrileño” publicado en El País:

 
Información en otros medios:

lunes, 23 de enero de 2012

Tirando la comida

Noticia de la semana pasada: un informe de la Comisión Europea revela que los europeos tiramos al año a la basura 179 kilos de productos alimenticios en perfecto estado de consumo. Y en total el 50% de los productos sanos y comestibles que se comercializan en la Unión se pierden en el proceso que va desde su producción al cubo de basura.

A más de uno estos datos le habrán dejado sobrecogido como a nosotros. Primero porque, al menos los que nos criamos en los ochenta, teníamos madres muy concienciadas con no tirar la comida a la basura. Así que cuando oímos la noticia tuvimos un reflejo condicionado y deseamos que una gran madre europea nos echara una merecida bronca a todos. Es como descubrir que suspendemos en jardín de infancia.

Los motivos de este fenómeno son muy variados y como tantas cosas ilógicas de nuestro tiempo está siendo sometido a un sesudo análisis por parte de expertos. Algunos de los motivos ya identificados tienen que ver con factores muy objetivos como la imprecisión de las referencias en cuanto a tiempos de consumo o las deficiencias de los formatos que ofrecen más producto del necesario para el consumo no familiar. Aquí podéis encontrar un informe preliminar al presentado esta semana en el parlamento que detalla muchas de las causas detectadas.

Sin embargo, nosotros nos detenemos posiblemente en la más abisal de todas: la infravaloración de la comida. En un contexto de abundancia de alimentos y precios asequibles, la comida es para muchos europeos la última de sus preocupaciones. Y así nos encontramos una vez más con las dificultades humanas para otorgar valor a las cosas si no cuentan con una traducción monetaria del mismo. Dicho de otro modo, si no duele al bolsillo no duele ni al intelecto ni al corazón. Y no lo decimos nosotros, una rápida búsqueda sobre pricing nos lleva a las 9 reglas para fijar precios del experto Reed Holden, autor de The Strategy and Tactics of Pricing. Ninguna de ellas dice que al consumidor le importen las consecuencias de su compra ni en la vida de los otros ni en el medio ambiente.

Obviamente no todo el mundo se rige por esa sensibilidad (como muestra el movimiento Freegan) pero la abrumadora mayoría sí, y tal percepción hace muy difícil evitar el impacto social y ambiental de muchos de nuestros comportamientos.  

Nuestro acceso a recursos básicos a un bajo coste y en abundancia está muy comprometido y lo sabemos, pero no somos capaces de actuar en consecuencia.

Y en términos morales ocurre igual nuestro exceso  o nuestra incapacidad para compartir nuestros recursos condena a millones de persona pero no somos capaces de actuar en consecuencia. La Europa de los 27 acoge a 502.503.966 personas según Eurostat, tiramos la mitad de la comida que producimos y con la que consumimos estamos mejor alimentados que la inmensa mayoría del planeta. Si diéramos nuestra basura podríamos alimentar por lo menos a otros 500 millones de seres humanos ¿no? Tal vez a algunos en el Cuerno de África….

En esta era que transitamos convivimos y conviviremos cada vez de forma más intensa con las consecuencias de nuestros actos como consumidores porque al fin hemos descubierto que están íntimamente relacionados con el bienestar de otros seres humanos y el equilibrio del mundo natural al que pertenecemos. Sin embargo, aún no sabemos procesar esta información y reaccionar, aunque de ello pueda depender tanto.

Entonces ¿qué? ¿Somos malvados, necios o incapaces? No lo creemos.

Tal y como dijimos hace meses en un artículo que publicamos en Ethic, creemos que nos encontramos ante un nuevo límite de nuestras capacidades. Una frontera que debemos superar para evolucionar hacia una concepción más amplia de lo que requiere compartir este planeta y convivir como especie.

Cuestión que daría, por lo menos, para un programa de Punset.


martes, 17 de enero de 2012

Para inversores concienciados

La Inversión Socialmente Responsable (ISR) es uno de los espacios de acción más interesantes para la promoción de la responsabilidad social y ambiental de las empresas ya que el término hace referencia a aquellas inversiones que combinan los objetivos financieros con la preocupación por el buen gobierno de las empresas, su gestión ética y el  impacto social y ambiental de sus actividades.

Sin embargo, en España aún no acaba de desarrollarse como en el resto de Europa o en otros países occidentales. En total, el patrimonio gestionado bajo criterios ISR en España a finales de 2010 era de 15.231,251 millones de euros, con un total de 1.136.735 partícipes. Mientras, en un país como Canadá este mercado estaría en torno a los 405 billones  de euros.

Además se trata de un mercado mayoritariamente institucional liderado por fondos de pensiones de empleo que han aprobado políticas ISR, y por fondos de pensiones que, a pesar de no tener políticas ISR, ejercen los derechos políticos y votan en las asambleas de accionistas. El mercado retail de este tipo de productos no acaba de despegar.

Sin embargo, en más de una ocasión algún amigo nos ha pedido información sobre esta posibilidad de inversión. Cada vez más gente se preocupa sobre qué clase de organizaciones y actividades empresariales apoyan cuando invierten su dinero en productos financieros.

La banca ética puede ser una alternativa pero si ésta no es la opción puede ser difícil orientarse en la limitada oferta de estos productos que existe en España. Para ello, os remitimos a la publicación que edita anualmente la escuela de negocios ESADE: el Observatorio de la Inversión Socialmente Responsable. 

El último fue publicado en diciembre de 2011  y allí descubriréis la situación actual de este mercado y los fondos ISR tanto extranjeros como españoles que se comercializan en nuestro país. En total, a finales de 2010 había en el mercado financiero español 79 instituciones de inversión colectiva (IIC) socialmente responsable, 16 de ellas gestionadas por instituciones gestoras domiciliadas en España y 63 por instituciones gestoras extranjeras.

Y como ejemplo de este tipo de productos sirva la única IIC socialmente responsable gestionada por instituciones de inversión de nuestro país que apareció en 2010: Fesis Responsabilidad Inversiones, SICAV, S.A. Su selección de inversiones atiende, según la publicación de ESADE,  a “los criterios éticos que constituyen el ideario de la sociedad —desarrollado por los Franciscanos Frailes Menores de la provincia de Valencia, Aragón y Baleares—, y cuya política de inversión se basa en seleccionar empresas que contribuyan a la protección de la vida humana, el respeto de los derechos humanos, la defensa de la paz, el cuidado del medio ambiente o la responsabilidad social empresarial, entre otros”.

Esta es tan sólo una posibilidad. Los criterios que definen estos productos pueden ser muy distintos y responden a diferentes sensibilidades. Aquellos que tengan interés por defender sus valores desde la inversión seguro que encontrarán en este mercado productos para obtener rentabilidad y el estímulo de apoyar empresas que se comportan de forma más consecuente con el impacto social y ambiental de sus actividades.

jueves, 5 de enero de 2012

¿Se debería considerar el bien común en los balances de empresa?

Entramos en 2012 y nos hemos comprometido a hacerlo con optimismo así que más que nunca estamos abiertos a oír nuevas ideas y propuestas para remontar alguna de las crisis que nos traemos entre manos, ya sea la económica, la ambiental, la social, la política o todas a la vez (el optimismo es un sentimiento libre).


No importa la dimensión de la propuesta, nos interesa más el riesgo que incorpore. La senda del cambio sin duda ha de ser rupturista vista la situación. Es momento de prestar atención a cualquier innovación porque puede ayudarnos a ver el camino. Os invitamos a hacer lo mismo: escuchar sin prejuicios.

Y para ideas retadoras os recomendamos La economía del bien común promovida desde la organización Attac. Citar a  Attac ya nos sitúa bastante en la línea de trabajo que se puede estar planteando, pero no sobre la ambición de este enfoque. Esta iniciativa nos ofrece una nueva visión del modelo económico sustentada en determinada interpretación de lo que nos interesa al conjunto de los ciudadanos y las sociedades.

En esencia, sus promotores defienden que el éxito económico no puede ser medido exclusivamente en términos monetarios, ni en el ámbito empresarial ni en el macroeconómico. No se puede confundir PIB con bienestar, afirman. 

Así, entre otras cosas, plantean que las empresas publiquen un balance del bien común en el que se pueda valorar su contribución real a los intereses colectivos ¿Cómo? Según 15 criterios de contribución definidos en la siguiente matriz.

El modelo de La economía del bien común está en proceso de construcción desde su lanzamiento en octubre de 2010 y en él participan 340 empresas, 120 de ellas están construyendo este tipo de balance.
Tal vez desde esta iniciativa se puedan encontrar claves para mejorar el reporte no financiero, ideas para perfeccionar nuestro concepto de gestión empresarial responsable o, por lo menos, argumentos para afrontar la siguiente cuestión: ¿Se debería considerar el bien común en los balances de empresa?

Aquí os dejamos el vídeo publicado por Attac donde uno de sus portavoces explica el proyecto para que saquéis vuestras propias conclusiones.


Christian Felber - La Economía del Bien Común from ATTAC.TV on Vimeo.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Feliz 2012


Ilustración de Pablo Pino

Nos queda muy poco para abandonar 2011 y seguro que más de uno lo hará con cierto alivio.  Vértigo, es la sensación que nos dejan estos doce meses inciertos que nos han traído convulsiones financieras, tasas de paro inauditas, elecciones generales y fracasos estrepitosos en la lucha contra el cambio climático. 

Cuesta, cuesta ver este fin de año como una ocasión para el optimismo pero claramente es lo más sensato. Hoy la alegría y la dedicación a los proyectos que cada uno tratamos de llevar adelante es la mejor contribución que podemos hacer. 

Nosotros que nos sentimos muy agradecidos por el trabajo y los afectos que nos ha traído 2011 queremos dejar un mensaje de optimismo para 2012.  Como dice la postal que hemos enviado a nuestros amigos, colaboradores y clientes: 

Otra realidad puede abrirse camino, solo necesita un lugar donde crecer.

Así que os deseamos doce meses de imaginación, energía y entusiasmo para impulsar organizaciones mejores y sociedades mejores allí donde estéis, valor para ofrecer vuestras ideas más revolucionarias y paciencia para no decaer en vuestros propósitos más idealistas.

Y, por supuesto, unas felices y divertidas fiestas con todos los que queréis.

El equipo de Lacélula





martes, 13 de diciembre de 2011

Aprendiendo y enseñando a construir un Plan Director en RSE


Estas semanas andamos con nuestro blog bastante desatendido pero nos excusa tener buenas razones para ello, ya que es el trabajo con nuestros proyectos lo que nos tiene absortos desde hace días.
En especial nos alegra haber comenzado nuestras actividades con los alumnos del Máster de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) de la Universidad de Alcalá. El equipo de Lacélula es el encargado de desarrollar con ellos su Proyecto Fin de Máster.

En este sentido nuestra misión es guiar a los alumnos en el diseño de un Plan Director de RSE para cuatro empresas reales. Formalmente seremos sus tutores pero nos gusta vernos más como unos colaboradores que se implicarán con ellos en la construcción de una herramienta estratégica.

Primera jornada lectiva. Algo de teoría para entrar en materia.
Practicando una metodología de consulta a los grupos de interés. 
Y es que el proceso de construcción de un Plan Director de Responsabilidad Corporativa (o Responsabilidad Social Empresarial, según se prefiera) está muy alejado de ser una ciencia exacta. Constituye más bien un proceso de reflexión complejo, donde se conjugan muchos factores y las posibilidades de resolución son múltiples. 

Para elaborarlo con éxito un buen  punto de partida es contar con personas que han desarrollado capacidad y experiencia en la consideración de factores sociales, ambientales y económicos al mismo tiempo. Es decir, lo que podríamos llamar profesionales con una sensibilidad y capacidad técnica para las ‘decisiones sostenibles’. Luego, la participación de un equipo multidisciplinar que en el contexto de la empresa debe formarse por representantes de todas aquellas áreas que tienen un impacto especial en la gestión de la Responsabilidad Corporativa. Estaríamos hablando como mínimo de RRHH, Compras, Medio Ambiente, la dirección económico-financiera y la dirección general.

En el marco del proyecto que nos ocupa los alumnos del Máster prepararán el Plan Director con la colaboración de los equipos directivos de las empresas implicadas y partirán con la fortaleza de ser un grupo de estudiantes diverso  en su origen cultural y profesional. Estamos convencidos de que la suma de tantas personas dará lugar a muchos y muy buenos resultados para las empresas que han decidido colaborar en el Proyecto.

Por nuestra parte, sabemos que aprenderemos del trabajo en equipo y encontraremos oportunidades para mejorar e innovar. Comenzamos una aventura que nos llevará hasta el mes de junio y que seguro nos servirá a todos para desarrollar nuestra visión de las posibilidades de la gestión empresarial sostenible. 

jueves, 17 de noviembre de 2011

¿Perderemos también el tren del empleo verde?

Tan sólo quedan unos días para que los españoles nos pronunciemos en las urnas y más de uno querríamos que el voto tuviera poderes redentores para esta maltrecha economía nuestra. 

Pero una redención en la senda adecuada no un retorno a cualquier forma de economía con tal de que genere empleo mañana.  Alguna lección debe quedar de la dolorosa factura que nos está pasando haber crecido a través de sectores que no generaban conocimiento y se sustentaban en el uso intensivo de recursos naturales. 

En este punto,  a nuestro juicio el futuro pasa por conseguir que España se alinee con los países que viajan ya hacia una economía baja en carbono.  Más cerebro, menor pérdida de recursos naturales, más eficiencia en el consumo.  No menos competitividad, ni menor desarrollo.

Este tipo de economía genera lo que se ha dado en llamar empleos verdes.

Sobre qué se considera empleo verde hay un debate específico en el que algunos consideran sólo las ocupaciones vinculadas a actividades ambientales y otros establecen una categoría más amplia donde se podría incorporar a todas aquellas profesiones que se desarrollan en sectores y empresas con un impacto ambiental reducido compatible con un modelo económico más sostenible.

Desde una perspectiva u otra hay consenso sobre la oportunidad e idoneidad de crear empleo en este ámbito pues se trata de economía, en su mayoría de valor añadido, que encontrará  más ventajas o, cuando menos, menores obstáculos en un futuro marcado por el cambio climático.

Para constatarlo reunimos aquí algunas publicaciones que investigan sobre este nicho de empleo:

Sin embargo, un asunto como este no ha tenido espacio en el debate electoral mayoritario sobre empleo. Aún parece provocar pudor conectar medio ambiente y economía como si en ello hubiera una sospecha de frivolidad.   Bien al contrario en ese binomio hay una senda de progreso económico y social por explotar.  

Ojalá el partido que llegue al Gobierno el domingo no consienta  que también perdamos el tren del empleo verde. 

lunes, 31 de octubre de 2011

La UE no abandona a la RSC

La semana pasada la Comisión Europea publicaba una nueva comunicación sobre Responsabilidad Social Corporativa (RSC) titulada Una estrategia europea renovada 2011-2014 para la RSC.

Para aquellos que no están familiarizados con estos temas va una introducción rápida (y por tanto arriesgada) pero que servirá para ayudaros a entender la relevancia de esta noticia.

La Responsabilidad Social Corporativa es una filosofía de hacer y gestionar empresa que defiende que éstas deben considerar no sólo la rentabilidad sino también el impacto social y ambiental de sus actividades para crear valor económico, social y ambiental. La Unión Europea lleva años contribuyendo a que esta visión de las responsabilidades empresariales prospere en el tejido económico europeo, ya que considera que contribuye a la competitividad de las empresas y al progreso social y económico de la Unión. Muchas empresas han acogido este concepto y las instituciones comunitarias han facilitado este proceso con leyes, sensibilización, apoyo público y financiación. Con ello ha contribuido a que Europa sea posiblemente la región con más empresas que aplican medidas relacionadas con esta forma de trabajar.

Esta nueva comunicación de la Comisión viene a renovar la posición de la Unión en este asunto pero en esencia no marca una diferencia radical con su última comunicación de 2006. Las empresas y sus iniciativas voluntarias siguen siendo las protagonistas de este movimiento de transformación empresarial y la UE lo apoya como una fuente de competitividad para las empresas europeas. Tal vez no es un mensaje muy novedoso para los que llevamos años siguiendo estos temas pero en medio de la crisis es una gran noticia que la Unión renueve sus esfuerzos por apoyar la RSC y siga defendiendo que para crecer y ser competitivas las empresas no pueden dejar de atender a su impacto social y ambiental.

La gran aportación del documento son una serie de medidas que constituyen la agenda de acciones que se plantea la Comisión para lograr que la difusión de la RSC reciba un fuerte impulso de 2011 a 2014. Para nosotros la más llamativa es una que queda fuera de la enumeración de 13 medidas de la agenda pero que seguro será de las que más interese a las empresas. La Comisión presentará una propuesta legislativa sobre la información ambiental y social que deben publicar las compañías lo que tendrá un impacto sobre los reportes anuales.

El resto de medidas las dejamos aquí para vuestra valoración. ¿Servirán realmente para dar el espaldarazo definitivo a la RSC en la política comunitaria?

  1. Crear en 2013 una plataforma de RSC multistakholder lo suficientemente amplia como para establecer compromisos públicos para cada sector en los asuntos relevantes para la RSC y monitorizar su cumplimiento
  2. Lanzar en 2012 unos premios europeos para reconocer alianzas basadas en la RSC entre empresas y otros grupos de interés.
  3. Actuar contra el green-washing mediante la aplicación de la Directiva sobre Prácticas Comerciales Injustas prevista para 2012.
  4. Abrir un debate público sobre el papel de las empresas en el siglo XXI.
  5. Lanzar en 2012 un proceso de trabajo con empresas y otros actores para crear un código de buenas prácticas en materia de auto y corregulación.
  6. Facilitar una mejor integración de las consideraciones ambientales y sociales en la compra pública como parte de la revisión en 2011 de la Directiva de Compra Pública
  7. Considerar requerir a los fondos de inversión y a todas las instituciones financieras que informen a sus clientes sobre qué criterios de inversión ética o responsable aplican o a qué códigos o estándares se suman en esta materia, si los hubiera.
  8. Facilitar apoyo financiero a la educación en RSC y en 2012 lanzar una acción de sensibilización sobre la necesidad de educar a profesionales y empresas en la importancia de cooperar en temas de RSC.
  9. Crear en 2012, junto a los estados miembro, un mecanismos de evaluación conjunta de las políticas nacionales de RSC.
  10. Monitorizar los compromisos adquiridos por las empresas europeas en cuanto a aplicar en sus operaciones los principios y guías de la RSC y la ISO 26000.
  11. Trabajar con las empresas y sus grupos de interés para desarrollar en 2012 un guía sobre derechos humanos para un número limitado pero relevante de sectores industriales, así como una guía para pymes basada en los Principios sobre  Empresa y Derechos Humanos de Naciones Unidas.
  12. Publicar hacia finales de 2012 un informe sobre las prioridades de la Unión Europea en cuanto a la implementación de los Principios sobre  Empresa y Derechos Humanos de Naciones Unidas, y a partir de ese momento establecer informes de progreso en esta materia.
  13. Identificar modos para promover una conducta empresarial responsable en futuras iniciativas políticas dirigidas a lograr que en terceros países se  produzca una recuperación y crecimiento económico más inclusivo y sostenible 

miércoles, 19 de octubre de 2011

¿Quieres medir tu capacidad para pensar en el largo plazo?

John Elkington desde Volans y en compañía de la agencia de comunicación y publicidad JTW presentaron el pasado 12 de octubre una publicación de obligada visita para todos aquellos que sienten debilidad por la sostenibilidad y la innovación: TheFuture Quotient.

El proverbial interés de Elkington por crear nuevos conceptos y definir la vanguardia del pensamiento sobre la sostenibilidad le ha llevado ahora a formar parte de un proyecto que cuestiona nuestra capacidad individual y colectiva para pensar en el largo plazo.

El punto de partida de los autores es que esta capacidad es crítica para la innovación y para el desarrollo sostenible en el que tan poco se ha avanzado en los últimos años a pesar de tantos y tan denodados esfuerzos. Ya que, como bien nos recuerdan, el término desarrollo sostenible se acuñó allí por 1987 y desde entonces no hemos dejado de transitar hitos y hechos que no han hecho más que confirmar lo poco que hemos logrado en esta materia.

El objetivo de esta iniciativa, de la que esta publicación es su primera entrega, es llegar a  medir la capacidad para pensar en el futuro o Future Quotient (FQ) a través de un coeficiente similar al de inteligencia (IQ), al Coeficiente Emocional (EQ) o el Coeficiente Ecológico (Eco-Q), y del mismo modo hacer de ello un factor para diferenciar las capacidades de personas, equipos y organizaciones.

Las 5 dimensiones del liderazgo con un alto FQ 
La idea es sugerente, aunque al mismo tiempo nos provoque algunas reservas. Compartimos la conclusión de que estamos fracasando en nuestra capacidad para tomar decisiones que contemplen el impacto en las futuras generaciones. Si el FQ puede servir para ponerle remedio, ya es otra historia. Sin embargo, Elkington con su capacidad para atraer la atención contribuye a abrir el debate y, por tanto, a encontrar una posible respuesta.

Así pues, con la distancia que se debe establecer con todo aquel documento que se pretende esclarecedor de su propio tiempo, recomendamos una visita a The Future Quotient. En especial a sus páginas 18 y 19, y  a su cuarto capítulo donde, si tenéis un buen rato, podréis según los autores “explorar el modo de pensar de vuestro equipo” mediante la metodología MindTime, una de las primeras herramientas generadas por el proyecto.

Eso sí armaros de paciencia con el sistema de publicación digital que han usado para compartir este documento. El mareo está garantizado.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Juego de suma cero

En la literatura sobre gestión responsable de cadena de suministro se suele considerar que el problema principal en esta materia es eliminar los riesgos sociales y ambientales asociados al aprovisionamiento.

Y verdaderamente es así. La creación de grandes cadenas de suministro y el aprovisionamiento a escala global conllevan un difícil control sobre la forma de hacer de los proveedores, sus estrategias para cumplir con los compromisos que adquieren o el modo en el buscan sus márgenes.  Aún hoy aparecen problemas de abusos laborales, de vulneración de los derechos humanos o de daño ambiental grave en las cadenas de suministro como muestran noticias recientes sobre Apple, Nike o Inditex.

Las grandes empresas necesitan estrategias y programas que logren la cooperación de los proveedores en este sentido, y muchas realizan importantes inversiones para formarles, seguir su comportamiento y controlarlo.  Por ello a este tema, se dedican muchas horas de análisis y consultoría.

Sin embargo, es más difícil ahondar en un asunto mucho más sencillo ¿Cómo debería ser el comportamiento de una empresa para asegurar un trato responsable a sus proveedores?

Desde la anterior perspectiva se aborda el cumplimiento por parte del proveedor de aspectos críticos como los derechos humanos, la legislación o la protección más básica del medio ambiente. ¿Pero cuando esos aspectos quedan cubiertos por operar con proveedores occidentales o solventes en ese sentido? ¿Qué queda para las relaciones cotidianas donde normalmente hablamos de pequeños proveedores para grandes empresas?

Cuando la situación económica resulta tan asfixiante para las pymes y todos nos vemos inmersos en una coyuntura incierta, este aspecto de las relaciones comerciales tiene un valor renovado desde nuestra perspectiva.

Las empresas compiten, luchan por su beneficio y buscan su oportunidad de mejora en cada aspecto de su gestión. El aprovisionamiento puede ser un escenario muy duro para esa supervivencia y las posiciones no son equivalentes entre grandes y pequeñas.

Si hablamos de recuperar nuestra economía y encontrar un espacio para la mejora y la protección del empleo los esfuerzos y las formas que se puedan desarrollar entre grandes empresas y proveedores son un asunto importante. 

¿Cómo lograrlo? Construyendo relaciones de beneficio mutuo con los proveedores en las que prime el respecto al proyecto empresarial de cada una de las partes y la consideración a las exigencias que esto plantea. Así aquellos que contratan pueden hacer mucho para empujar la economía de todos garantizando aspectos como:
  • Información clara y transparencia en los procesos de contratación
  • Promoción de la competencia y la libre concurrencia
  • Plazos de entrega y precios sostenibles, y en el curso de la relación comercial evitar cambios que puedan afectar a estos mismos elementos.
  • Estabilidad en las relaciones comerciales
  • Comunicación fluida entre ambas partes.

En tiempos de crisis sería muy positivo no profundizar en una visión del mercado darwinista donde la gestión compras puede ser interpretada como un juego de suma cero. 

Una empresa que crece alentando la prosperidad de su cadena de suministro es mucho más valiosa para la sociedad y puede estar más segura de su éxito por promover la estabilidad del tejido económico que le rodea, saber captar las oportunidades de mejora que suscita la sintonía entre empresas y tener una puerta más para la creación de sinergias. Un juego en el que la suma se acrecienta.